Durante estos 30 años me has acompañado siempre. Nuestra relación comenzó a lo tonto, poco a poco y casi sin darme cuenta, hasta que te hiciste imprescindible en mi vida. Llegaste a ser mi sombra, mi amigo del alma en el que confiar siempre, mi confidente, el matrimonio perfecto (más en la salud que en la enfermedad). Casi lo has sido todo, si repaso mi vida casi no tengo recuerdos sin ti. Durante estos más de 10.000 dias hemos avanzado compartiendo: el mismo espacio, los mismos gustos, el mismo aire, incluso la misma pareja. Has sido casi una extensión de mi cuerpo, de mis manos; nunca nadie estuvo tanto tiempo tan cerca de mi cara, de mi alma, de mi mismidad. Has sido el testigo silencioso de mi existencia, celebrando conmigo los éxitos y también llorando fracasos y pérdidas. Descubriendo nuevos lugares o perdiéndonos por los de siempre, haciendo estampas en amaneceres y atardeceres; acompañándome en el desayuno, en las fiestas, en el coche, en el trabajo, en la cama, en lo...