San Pedro desde el río Duero

Cuentan que una vez un caminante muy anciano, encorvado por el peso de sus canas y experiencias, llegó a orillas de un gran río. Admirando su caudal pensó que aquella enormidad había frenado su camino por alguna razón. 
Hipnotizado por la acuática melodía decidió que era un buen momento para detenerse a descansar y sin dudarlo ni un instante amontonó sus bártulos y se desnudó. Se introdujo muy poco a poco en las frescas aguas y un paso tras otro los pequeños aguijonazos iban masajeando y despertando cada uno de sus músculos, huesos... y espíritu.
Sumergido hasta el cuello giraba sobre si mismo descubriendo un nuevo mundo a su alrededor: peces saltando, islas, pájaros, reflejos en las olas y a lo lejos un poblado en la otra orilla. Pensó entonces que dar unas brazadas nunca ha hecho mal a nadie, y sin más empezó a nadar. Qué sensación más gratificante avanzar como un barco con la corriente y acompasar la respiración con cada movimiento, mientras sus ojos se iban inundando de gotas.
Ya puestos ¿por qué no bucear?. Dicho y hecho; metió cabeza, sacó culo y se sumergió.
Como una nutria adolescente curioseó entre las rocas, entre los juncos, jugó con sus amigos los peces... jajajajajajaagggg!!! Tuvo que salir inmediatamente a la superficie porque era tanta su risa que se quedaba sin aire.
Después de tanto divertimento se dejó flotar boca arriba para recobrarse y disfrutar del sol. De vez en cuando giraba su cuello para llenar la boca de agua y para soltarla después hacia arriba como una fuente. Miles de gotas subían juntas brillando con la luz y una vez arriba cambiaban de color y caían sobre su cuerpo y su cara.
Era tanto el disfrute que poco a poco sus canas fueron tiñéndose de juventud y el agua que soplaba alcanzaba los mismos cielos convirtndose allí en moléculas de felicidad y diversión que al caer hacían dichosos los campos, sus gentes e incluso las ciudades más cercanas. 
A partir de entonces, en aquel lugar decidieron celebrar el 29 de junio, todos los años, como la fiesta de la felicidad. Ese día, sin saber porqué, caen del cielo luces de colores y la gente abandona sus lastres y rejuvenece milagrosamente. Incluso algunas veces, vuelven a ver pasar al anciano nadando y riendo por el río.

 
Este relato bien podría ser el origen del cartel de las Ferias y Fiestas de San Pedro 2016. Aunque mejor si dejo a un lado la fantasía y os cuento la verdadera raíz del cartel: en las aguas del Duero, en una de sus muchas islas, hay una caseta construida con troncos y hojas en la que veranea libre y feliz un vecino zamorano. Muchos días he visto a este "Robinson Crusoe" disfrutar nadando en medio del río Duero en la misma postura que dibujo en el cartel y con esa actitud. A mi, que vivo en la otra margen del río, me encanta verlo.
Y en cuanto a las ferias y fiestas, los interesados que queráis consultar su programa lo tenéis aquí y el de actividades deportivas aquí

Espero que este cartel os transmita tanto buen rollo como el que he vivido al hacerlo.
Muchas gracias a las chicas de cultura del Ayuntamiento de Zamora por confiar en mi este año. Sois un sol ;-)

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